<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Dejame de Joder &#187; Relatos Geeks</title>
	<atom:link href="http://dejamedejoder.com.ar/category/relatos-geeks/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://dejamedejoder.com.ar</link>
	<description>The answer is blogging in the wind</description>
	<lastBuildDate>Sun, 22 Aug 2010 14:58:03 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.2</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Sex Bomb</title>
		<link>http://dejamedejoder.com.ar/2009/03/13/sex-bomb/</link>
		<comments>http://dejamedejoder.com.ar/2009/03/13/sex-bomb/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 13 Mar 2009 01:20:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Geeks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://dejamedejoder.com.ar/?p=493</guid>
		<description><![CDATA[Este cuento pertenece a la colección Relatos Geeks *.
Noelia tenía dos vicios: el café y el ICQ. Y si estos dos factores se daban al mismo tiempo, generaban que Noelia termine tarareando &#8220;Sex bomb&#8221; mientras hablaba con otros usuarios de internet todas las madrugadas. Noelia era morocha y era linda. Posiblemente todavía era soltera porque [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Este cuento pertenece a <a href="http://dejamedejoder.com.ar/category/relatos-geeks/">la colección Relatos Geeks</a> <strong>*</strong>.</em></p>
<p>Noelia tenía dos vicios: el café y el ICQ. Y si estos dos factores se daban al mismo tiempo, generaban que Noelia termine tarareando &#8220;Sex bomb&#8221; mientras hablaba con otros usuarios de internet todas las madrugadas. Noelia era morocha y era linda. Posiblemente todavía era soltera porque era exigente: esperaba su príncipe azul, rubio y de ojos celestes, con un cuerpo de cinco años de gimnasio. Y que aparte le gustasen las series que ella amaba y las películas de Disney. Demasiado para ser realidad.<br />
Así que Noelia se pasaba todas las noches en el ICQ, mientras intentaba conocer nueva gente que le cambiara la vida, sin darse cuenta que perdía socialización ahí encerrada, y el &#8220;conocer nueva gente&#8221; era algo vacío.<br />
Hasta que una noche, alguien decidió agregarla. Aceptó a ese hombre -que al menos lo parecía por el nick que llevaba-. Le deseó feliz 1999 -era una costumbre hacer eso los treinta y uno de diciembre de mil nueve noventa y ocho- y empezaron a hablar. Él le contó que estaba leyendo un libro que le habían recomendado en el gimnasio, hecho que hizo que Noelia quisiera saber más sobre este desconocido.<br />
Teniendo varios años en internet, Noelia sabía que había demasiados impostores con fines tan inexactos como las mentiras que se inventaban para conquistar chicas. Pero había algo en este 271491926 que hacía que Noelia confiara en él, como si lo hubiese conocido hacía mucho tiempo, o mejor dicho, esperado durante mucho tiempo.<br />
Él le dijo un chiste y fue la gota que rebalsó el vaso para que Noelia le pidiese una foto. Le llegó adjunta al e-mail de yahoo.es y ella vio que había hablado durante toda la madrugada con un chico rubio -no de ojos claros, tampoco la pavada- de su misma edad, y que vivían relativamente cerca -en la misma ciudad, lo cual es mucho pedir en el ámbito de internet.-.<br />
Noelia decidió que ese no era su día y se fue a dormir después de haberse ido a buscar una taza de café y haber empezado a tararear &#8220;Sex Bomb&#8221;. Le pareció gracioso y se lo contó a él a través de esa ventanita de ICQ, a lo cual él le contestó &#8220;a mi novio tambien le gusta sex bomb, me la canta siempre el&#8221;. Noelia se despidió y se fue a dormir. Nunca se le pudiese haber ocurrido que el Príncipe Azul fuese gay.</p>
<p><em><strong>*</strong> Este es el último cuento de la colección, pero no el último post. El cierre de la colección será la continuación de un post que a muchos les gustó, y como me pidieron una segunda y final parte, se las voy a dar. No sé cuando exactamente, pero en los días siguientes va a estar la conclusión de <a href="http://dejamedejoder.com.ar/2008/09/11/aproveche-el-lhc-a-su-favor/">esta historia</a>.</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://dejamedejoder.com.ar/2009/03/13/sex-bomb/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Logout</title>
		<link>http://dejamedejoder.com.ar/2009/02/14/logout/</link>
		<comments>http://dejamedejoder.com.ar/2009/02/14/logout/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 14 Feb 2009 18:30:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Geeks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://dejamedejoder.com.ar/?p=462</guid>
		<description><![CDATA[Este cuento pertenece a la colección de Relatos Geeks.
Turúrún, turú. Nuevo SMS. &#8220;Ya está el nuevo capítulo&#8221;. Torrent, RSS, descargar. El efecto Mariposa: descargada. Escritorio. Firefox. Google. &#8220;Subtítulos Efecto Mariposa&#8221;. Descargar. Escritorio. Descomprimir. Suena el portero. &#8220;¿Quién es?&#8221;. &#8220;Correo&#8221;. &#8220;Ahí bajo&#8221;. Puerta. Ascensor. Puerta. &#8220;Firme acá, por favor&#8221;. &#8220;Gracias&#8221;. Paquete cuadrado. Puerta. Ascensor. &#8220;From: CA, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Este cuento pertenece a la <a href="http://www.dejamedejoder.com.ar/category/relatos-geeks/">colección de Relatos Geeks</a>.</em></p>
<p>Turúrún, turú. Nuevo SMS. &#8220;Ya está el nuevo capítulo&#8221;. Torrent, RSS, descargar. El efecto Mariposa: descargada. Escritorio. Firefox. Google. &#8220;Subtítulos Efecto Mariposa&#8221;. Descargar. Escritorio. Descomprimir. Suena el portero. &#8220;¿Quién es?&#8221;. &#8220;Correo&#8221;. &#8220;Ahí bajo&#8221;. Puerta. Ascensor. Puerta. &#8220;Firme acá, por favor&#8221;. &#8220;Gracias&#8221;. Paquete cuadrado. Puerta. Ascensor. &#8220;From: CA, USA&#8221;. Puerta. Mesa. Destroza envoltorio. Caja de cartón. La abre. Adentro, una nota. Escrita a mano. &#8220;Watch your phone&#8221;. Gira. Mira su teléfono. Tirirín. Tirirín. Suena. Se acerca. Atiende. &#8220;¿Hola?&#8221;. Silencio. &#8220;¿Hello?&#8221;, vuelve a preguntar. Silencio. Corta. Se siente un idiota. Mira el paquete de vuelta. Nada. Tirirín. Atiende. &#8220;Hey, watch your laptop&#8221;. Cortan. Pieza. Notebook. Encendida. Página abierta. Una sola línea de texto. &#8220;Call your girlfriend&#8221;. Living. Computadora. Escritorio. Skype. Agustina. Llamando. Llamando. Llamando. No atiende. Celular. Agenda. Agustina. Llamando. Llamando. Llamando. &#8220;Hola, amor. ¿Cómo estás?&#8221;. &#8220;Yo bien, y ¿vos Agus?&#8221;. &#8220;Bien, bien&#8221;. &#8220;¿Te pasa algo? Estás bien, ¿no?&#8221;. &#8220;Sí, sí. ¿Por?&#8221;. &#8220;Eh, no nada. No sé por qué, tuve la sensación de que te había &#8230;&#8221;. Se cortó. Se queda sin crédito. Tirirín. &#8220;Hola&#8221;. &#8220;Hi, She is dead&#8221;. Cortan. &#8220;Tiene que estar conectada en el MSN&#8221;, piensa. Computadora. Escritorio. Windows Live Messenger. Ordenar contactos por grupos. Familiares. &#8220;Agus!&#8221;. Status: &#8220;Away/Dead&#8221;. Mira, horrorizado. Se para. Celular. Agenda. Agustina. &#8220;Usted no tiene saldo&#8230;&#8221;. Tira el celular. Golpea contra la pared. Se rompe. Teléfono de linea. Marca. Quince uno tres dos tres ocho siete nueve siete. Llamando. Llamando. Contestador. &#8220;Por favor, deje su mensaje para la difunta Agustina&#8221;. Corta. Grita. No entiende nada. Vuelve a gritar. Empieza a llorar y grita. Teléfono de vuelta. Cuatro seis ocho siete quince veintidós. Piensa en contarle a su madre. No atiende. Ciento uno. Llamando. Llamando. Atienden. &#8220;Hola, policía&#8221;. &#8220;Don&#8217;t even try&#8221;. Cortan. Se siente loco. Se da vuelta. Ve una ventana. Se acerca. Se asoma. El suicidio es fácil. &#8220;Logout&#8221;, dice. Se tira. Cae. Muere. Se encuentra con Agustina.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://dejamedejoder.com.ar/2009/02/14/logout/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Velocidad de Descarga</title>
		<link>http://dejamedejoder.com.ar/2009/01/12/velocidad-de-descarga/</link>
		<comments>http://dejamedejoder.com.ar/2009/01/12/velocidad-de-descarga/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 12 Jan 2009 16:40:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Geeks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://dejamedejoder.com.ar/?p=432</guid>
		<description><![CDATA[Este cuento pertenece a la colección de Relatos Geeks.
Aviso: El siguiente cuento contiene escenas que pueden no ser aptas para menores. Pediles a tus viejos que lo lean antes y si les parece, que te dejen leerlo.
Era triste saber que el día donde cumplía treinta años posiblemente lo atraparían. Era injusto, considerando que había nacido [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Este cuento pertenece a la <a href="http://www.dejamedejoder.com.ar/category/relatos-geeks/">colección de Relatos Geeks</a>.</em></p>
<p><strong>Aviso: El siguiente cuento contiene escenas que pueden no ser aptas para menores. Pediles a tus viejos que lo lean antes y si les parece, que te dejen leerlo.</strong></p>
<p>Era triste saber que el día donde cumplía treinta años posiblemente lo atraparían. Era injusto, considerando que había nacido en los &#8216;90 y en esa época la expectativa de vida era mucho más alta que tres miserables décadas.<br />
Miró el monitor y de repente la foto de Martín se desvaneció, indicando que se había desconectado de Internet, y el mismo cambio apareció en su celular. Algo que no sucedía en los últimos once años. Seguramente lo habían atrapado.<br />
Se paró y aseguró la puerta, aunque sabía que si venían por él no sería un obstáculo. También bajó las persianas. Pero se dio cuenta que si se encerraba, no tenía escapatoria, así que deshizo lo que había hecho y la luz entró a través de los ventanas, iluminando la habitación. En la computadora empezó a sonar Desolation Row, de Bob Dylan, brindando más de diez minutos de anticipo a lo que vendría.<br />
Decidió ir a bañarse, cosa que no había hecho en la última semana por miedo a que lo atraparan bajo la ducha. Lo hizo en cinco minutos, rápidamente, para despegarse de toda la mugre que había venido acumulando junto a los nervios.<br />
Salió del baño, con la toalla en la cintura, cuando escuchó ruidos al otro lado de la puerta. Habían llegado.<br />
Se abrió la puerta y una mujer de azul encabezaba a otros cinco hombres de azul, todos con armas en las manos. Antes de decir siquiera su nombre, uno de ellos empezó a recitar -Estamos acá para la ejecución del señor Miguel Samsu, como consecuencia de la descarga de doscientas ochenta y tres películas ilegales mediante sistema pe dos pe, desde el veintidós de enero del dos mil siete hasta el quince de marzo del dos mil doce, día en que se puso en práctica la&#8230;- pero Miguel no lo dejó terminar de explicar la situación -que él muy bien sabía- y corrió hasta la ventana que daba a la calle que bordeaba el edificio, y que al no ser avenida, le daba más privacidad.<br />
Salió por ella y cayó apenas un metro y medio sobre las platas de la vereda. Creyó que se rompería los huesos pero solo se torció el tobillo. En esas circunstancias eso no le iba a impedir correr.<br />
Sin la toalla que había perdido en el salto, corrió desnudo dos cuadras hacia abajo, para alejarse de la zona donde había más turistas. Sentía que las personas de azules lo perseguían a una velocidad mucho más rápida que la de él.<br />
Mientras corría, pensó en todas las personas que conocía y que habían bajado películas, y sintió pena por aquellos que habían sido capturados, y por los que tenían un futuro similar.<br />
Decidió doblar por un pasaje cuando sintió que los hombres de azul estaban cerca, y luego cruzar hacia la otra avenida. Bajó a la calle y siguió corriendo, sin ver que venía un Mercedes Benz a alta velocidad del otro lado.<br />
Mariela, la que supo ser su novia durante varios años, lo vio todo desde la cuadra de enfrente.<br />
Primero, el paragolpes del auto le rompió las dos rodillas. Por la inclinación que tenía el cuerpo, cayó sobre el capó del auto que seguía acelerando. Luego, la marca afilada de Mercedes Benz que sobresalía le perforó un escroto y se terminó de clavar en la parte más baja del pene, haciendo que su zona genital sea carne y sangre. Por otro lado, tanto dolor le provocó que durante la caída, hizo que expulsara el aire del estómago, que la lengua se le retraiga en la boca y que los ojos se la abriesen como nunca. El conductor, desesperado por la situación, sin saber lo que hacía, activó el limpia-parabrisas. Las manecillas afiladas le arrancaron la córnea y la nariz cuando la cabeza se estrelló contra el parabrisas.<br />
Quedó allí tirado, sin poder moverse, mientras los hombres de azul se le acercaban. Imaginó que levantaba su brazo y le pegaba un cross de izquierda a la mujer y le rompía la nariz, pero siquiera pudo mover un dedo. Cuando la mujer le disparó, imaginó que en el cielo habría un lugar especial donde estarían juntos todos los usuarios de torrents. Pero cuando la bala atravesó el cráneo y destruyó la masa encefálica junto a todos los recuerdos de películas ilegales que tenía, no había otra cosa que oscuridad.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://dejamedejoder.com.ar/2009/01/12/velocidad-de-descarga/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Nene de Macmac</title>
		<link>http://dejamedejoder.com.ar/2009/01/06/nene-de-macmac/</link>
		<comments>http://dejamedejoder.com.ar/2009/01/06/nene-de-macmac/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 Jan 2009 20:27:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Geeks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://dejamedejoder.com.ar/?p=425</guid>
		<description><![CDATA[Este cuento pertenece a la colección de Relatos Geeks.
Para Matías, había dos clases de mujeres: las rubias y las morochas. Para Hernán, las inteligentes y las tontas. Para mí, las que sabían quién era Steve Jobs y las que no. Nunca me dio vergüenza admitirlo, soy un MacBoy desde mi más temprana edad.
Quizás en Argentina [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Este cuento pertenece a la <a href="http://www.dejamedejoder.com.ar/category/relatos-geeks/">colección de Relatos Geeks</a>.</em></p>
<p>Para Matías, había dos clases de mujeres: las rubias y las morochas. Para Hernán, las inteligentes y las tontas. Para mí, las que sabían quién era Steve Jobs y las que no. Nunca me dio vergüenza admitirlo, soy un MacBoy desde mi más temprana edad.<br />
Quizás en Argentina no esté bien visto esto, pero qué más puedo decir: me encanta Apple y sus productos, y no puedo pensar mi vida sin ellos. Y no puedo pensar tampoco, en una mujer sin ellos. No, no es que los piense como juguetes sexuales, ¡por el amor de Dios!. Pero una mujer que no sepa lo que es un iPod, una iMac, es insulsa. En cambio, una mujer que muera por una MacBook&#8230; ¡eso es una mujer, carajo!.<br />
Era una noche de febrero cuando el iPhone mío empezó a vibrar. Matías y Hernán iban a salir esta noche a un pub de por acá y me invitaban. Me puse mi atuendo de siempre, mi polera negra y mis jeans celestes, mi colgante con una manzana mordida, y salí, esperando para encontrar a la chica con un fanatismo similar al mío. Esa sería la última vez que saldría de mi casa en paz.<br />
El pub era un pub irlandés donde, para mi sorpesa, se encontraban un grupo de personas con camisas celestes y un bordado en la zona del pecho que decía &#8220;Microsoft&#8221;.<br />
Fue una sensación extraña compartir una cerveza con mis amigos en el mismo lugar donde lo hacían unos delincuentes. Claro que ni Matías ni Hernán parecían haberse percatado de eso -era entendible para Matías que se había hipnotizado con la rubia de la mesa contigüa-.<br />
Mientras Matías y Hernán discutían sobre si la mesera tenía un culo dable o no, yo me propuse escuchar de que hablaban los muchachos de la banda de Microsoft en la mesa de al lado. Era casi una tortura ver como reían y disfrutaban en grupo, sin sentir el más mínimo pudor por pertenecer a semejante asociación. Hasta que no lo soporté, y me paré.<br />
-&#8230; este chiste es buenísimo. Un tipo agarra la Comic Sans y&#8230;- decía uno de los más jóvenes, hasta que lo interrumpí.<br />
-¡ES BUENÍSIMO PORQUE ESO SE LO ROBARON A STEVE JOBS!- grité mientras me apoyaba con las dos manos en la mesa y los contaba, dándome cuenta que eran alrededor de una decena de personas con anteojos. Eso es otra cosa que odio de Microsoft y su Windows&#8230; ¡hacen ver a todas las personas que saben sobre computadoras como unos nerds y gordos con anteojos! En cambio, nosotros, los MacBoys, somos diferentes para la visión pública. Somos estéticamente aceptables.<br />
Me miraron con cara de no entender nada, como si yo estuviese borracho o loco o lo que sea.<br />
-Microsoft le robó a Apple- dije lentamente, como si hubiese terminado de correr una maratón. Me siguieron mirando algunos, y otros se miraron entre ellos.<br />
-Uh, ¿vos sos uno de esos boluditos fanáticos del iPod, no?- se levantó uno, que como no podía ser de otra manera, llevaba anteojos y un peinado con raya al costado.<br />
-Yo soy devoto de la filosofía de Apple, que es innovar y ser creativo, si te referís a eso.- le contesté. Empecé a tener miedo, sobretodo porque ni Hernán ni Martín se dieron cuenta que estaba a punto de pelearme con alrededor de quince personas.<br />
-Nenito, vení. Te vamos a enseñar que es robar, y que&#8230;- pero no les dí tiempo. Apenas vi que se levantaban dos más de esos nerds, que no sé si eran empleados de Microsoft o un par de idiotas que se juntaban en algún foro, agarré la botella de cerveza que tenía más a mano y la rompí contra la mesa. Y los empecé a amenazar. Enseguida los dueños del lugar llamaron a la policía y Hernán y Martín se dieron vuelta y me agarraron.</p>
<p>Más tarde la policía me llevaba detenido, injustamente, y un pibe que pasaba por la calle se reía de mi mala suerte, aunque sospecho que por dentro pensaba &#8220;Que boludo, lo detienen por esa boludez&#8221;. Y yo pensaba decirle al policía que le conseguía un iPod para su hijo si me soltaba antes de llegar a la comisaría. Oferta que aceptó, sin dudas.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://dejamedejoder.com.ar/2009/01/06/nene-de-macmac/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Cara de Blogger</title>
		<link>http://dejamedejoder.com.ar/2008/12/31/cara-de-blogger/</link>
		<comments>http://dejamedejoder.com.ar/2008/12/31/cara-de-blogger/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 31 Dec 2008 23:06:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos Geeks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://dejamedejoder.com.ar/?p=417</guid>
		<description><![CDATA[Este cuento pertenece a la colección de Relatos Geeks.
Las nubes no se hacían presentes en ese cielo veraniego. La temperatura estaba cerca de los 30 grados, y había un viento equilibrado, suficiente para brindar una brisa refrescante pero no tanto como para levantar arena y volverse molesto.
Caminaban casi a la misma velocidad por la playa, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>Este cuento pertenece a la <a href="http://dejamedejoder.com.ar/category/relatos-geeks/">colección de Relatos Geeks</a>.</em></p>
<p>Las nubes no se hacían presentes en ese cielo veraniego. La temperatura estaba cerca de los 30 grados, y había un viento equilibrado, suficiente para brindar una brisa refrescante pero no tanto como para levantar arena y volverse molesto.<br />
Caminaban casi a la misma velocidad por la playa, con sus mayas y sus ojotas desparejas. Martín llevaba la pelota de fútbol y Mauro las paletas, por si había que cambiar de deporte en mitad de la tarde. Martín pensaba que las paletas, al igual que el tenis y el voley, era un juego para nenas donde no había roce con el otro. Distinto era el basquet, el fútbol, o el handball.<br />
Estaban a un poco más de veinte metros del mar cuando las vieron pasar por delante suyo. Eran dos muchachas con un cuerpo destacable, y que si se las miraba con la luz correcta alcanzaban a ser rubias. Ninguno de los dos intentaron disimular verlas.<br />
-Terribles, eh&#8230;- dijo Mauro.<br />
-Tenía cara de blogger una.-<br />
-No, nada que ver.-<br />
-Pero sí, boludo.-<br />
-Mmm&#8230;-<br />
-Igual debe ser de blogspot&#8230; y no da así. Si tiene en Wordpress con server propio la mato&#8230;-<br />
-Con el culo que tiene, yo le doy aunque tenga fotolog en Terra.- contestó Mauro, y siguieron su rumbo por la playa.<br />
Pasaron algunos ratos aleatorios de la tarde discutiendo si una de las dos muchachas que se habían cruzado era realmente una blogger, si tenía un blog. En la discusión ya no importaba si el blog estaba en servidor propio, si tenía un theme gratuito o si sus estadísticas de analytics eran altas. La discusión era si ese blog, mantenido por ella, existía.<br />
-¿Sabés qué? Vamos a preguntarle- retrucó finalmente Martín.<br />
-¿Qué? No, sos un loco si vas.-<br />
-No, no, no. Pero vamos y nos ponemos a hablar y le metemos un comentario así de internet en el medio, a ver si lo entiende o qué onda&#8230;-<br />
-Bueh, dale- y se levantaron a buscar por la playa, en ese atardecer medio desierto, a las dos amigas que se habían cruzado unas seis horas antes.<br />
Un relato normal diría &#8220;No tardaron en encontrarlas&#8230;&#8221;, pero la verdad es que les llevó bastante tiempo vislumbrarlas cerca de la escollera, sentadas sobre la arena mientras se reían entre mates. Para alivio de Mauro y de Martín, estaban solas.<br />
Se sentaron y le sacaron conversación rápidamente, a contramano de lo que acostumbraban estos dos bloggers de Buenos Aires. Hablaron, los cuatro, de sus días y de sus rutinas, de sus familias y de su pasado. Se rieron, corrieron, jugaron y volvieron a reirse. Hasta que empezó a anochecer y Mauro no dudó en invitarlas a salir a la noche, por algún bar de la peatonal. Las dos chicas aceptaron de buena gana, dándole paso al momento que Martín había estado esperando. Lo dijo, casi sin pensar: -Uy, voy a tener que ponerlo en mi Twitter-, y sintió que ese segundo duraba una eternidad.<br />
Ya no había vuelta atrás. Había acelerado cuando el semáforo no daba señal de vida, se había tirado a la pileta sin saber si estaba vacía o estaba llena.<br />
La cara-de-blogger lo miró por un segundo y pareció dudar si decir algo o no, hasta que pestañó y dijo, casi con vergüenza -Ah&#8230; ¿tenés cuenta en Twitter?-.<br />
Martín sintió un alivio tremendo por un lado, y por el otro sintió una gran victoria&#8230; la soberbía se llenó dentro de él y dijo con la cara de un campeón -Pará, ¡no me digas que conocés Twitter!-<br />
-Sí, sí. Twitter, Facebook, Flickr, Gmail&#8230;- dijo ella, mientras miraba al horizonte, casi misteriosamente. Martín se ilusionó, por un momento, y no pudo evitar decir -Que extraño, una chica tan linda y que sepa tanto sobre websites-, dicho que la sonrojó a la cara-de-blogger.<br />
-Je, je, sí. Lo que pasa -comenzó a excusarse-, es que mi novio tiene un blog en Wordpress y&#8230;- pero Martín ya no escuchaba. La revelación había tenido el mismo efecto que una pantalla azul de Windows.</p>
<p>Treinta minutos más tarde, Martín y Mauro volvían a su departamento.<br />
-Es difícil hackear un blog de Wordpress, ¿no?-<br />
-No va a dejar al novio porque alguien le hackee el blog, eh&#8230;- razonó Mauro.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://dejamedejoder.com.ar/2008/12/31/cara-de-blogger/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>9</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Aproveche el LHC a su favor</title>
		<link>http://dejamedejoder.com.ar/2008/09/11/aproveche-el-lhc-a-su-favor/</link>
		<comments>http://dejamedejoder.com.ar/2008/09/11/aproveche-el-lhc-a-su-favor/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 11 Sep 2008 21:14:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Patricio</dc:creator>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Escritos]]></category>
		<category><![CDATA[Personas]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos Geeks]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://dejamedejoder.com.ar/2008/09/11/aproveche-el-lhc-a-su-favor/</guid>
		<description><![CDATA[Esta es una situación totalmente hipotética y no hay garantía de resultados favorables. Por lo tanto, ponerla en práctica corre bajo su propio riesgo; y al hacerlo, acepta que sobre mi persona no recaerá la más mínima responsabilidad, aunque usted termine muerto.
Supongamos, entonces, que usted es un aficionado de los blogs y por ende, está [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es una situación totalmente hipotética y no hay garantía de resultados favorables. Por lo tanto, ponerla en práctica corre bajo su propio riesgo; y al hacerlo, acepta que sobre mi persona no recaerá la más mínima responsabilidad, aunque usted termine muerto.</p>
<p>Supongamos, entonces, que usted es un aficionado de los blogs y por ende, está al tanto de lo que sucede en el mundo tecnológico y semi científico. Entonces, para usted, no será desconocido el LHC, el Gran Colisionador de Hadrones. No es necesario que sepa detalles de este aparatejo; pero no podrá negar que ha escuchado los rumores (y quizás no tan rumores) que aseguran que el LHC hará que el Universo, simplemente, se acabe.</p>
<p>Entonces, usted lleva una vida normal. No es un nerd ni mucho menos un geek; pero está al tanto del LHC y sus posibles desenlaces catastróficos. Y en uno de sus días de su vida normal, se encuentra caminando por la calle. Y, vislumbra, a lo lejos, una bonita mujer. No es algo nuevo eso. Posiblemente encontremos más de una muchacha linda en cada una de nuestras caminatas; pero ésta llevaba un aire especial.</p>
<p>Ella va caminando con sus botas altas, en un paso tranquilo. Lleva jeans y campera, ambos claros y ambos ajustados. Lleva, también, un gorrito de lana, del cual no se puede asegurar si está tejido a mano o fue comprado por Ebay. Pero ya nada de eso es importante. Mientras camina esos veinte metros que cada vez la acercan más, usted llega a leer la portada del libro que ella va leyendo ansiosamente por esa avenida un lunes a las siete de la tarde. &#8220;¿Web 3.0?&#8221;, alcanza a leer en silencio y llega a ver un borroso logo de Google en el fondo de la portada del libro. Y ella que cada vez camina más lento, como si hubiese llegado a un párrafo muy interesante, y usted que no entiende como alguien de esas características físicas también se sienta atraída por todo ese mundo de diseño y programación.</p>
<p>Y ahí comienza la fatalidad del asunto. Usted encontró la mujer que quizás nunca buscó, porque en el fondo llegó a pensar que no existía. Pero allí estaba, acercándose a usted, en un paso lento, con un libro que hablaba sobre internet en la mano. Y ahora los veinte metros eran quince próximos a ser diez, y usted tenía que actuar. Tenía escasos segundos para pensar algo original que decirle, algo que la cautive. Tenía casi la misma cantidad de tiempo que tarda en tipear su nombre de usuario y su contraseña; la misma cantidad de tiempo que tarda en ver que hay solo cinco artículos nuevos en el lector de feed, la misma cantidad de tiempo que tarda en buscar esa web que vio ayer pero que no recuerda en sus favoritos.</p>
<p>Y ahí volvemos al principio. Esa misma mañana había entrado a ese blog. A ese blog que le gustaba hablar de cualquier cosa con tal de llamar un poco la atención y que sus visitas suban. Y recordó que la última entrada era sobre la dichosa puesta en marcha del LHC que se había robado la popularidad que tuvo la Macbook Air en su momento. Y es que si el LHC no nos termina matando a todos, en cincuenta años cada uno de nosotros tendremos uno en nuestra casa. Y en ese momento, usted, lector, supo que la mejor manera de presentarse era hablando del LHC. Ella tenía que conocerlo. Su manera de vestir implicaba pertenecer a alguna especie de comunidad social como los bloggers, gente sobre la media que puede hablar civilizadamente de cosas importantes. Aparte, leía un libro que no podía llegar a ser tocado por alguien que no lea blogs. A menos, claro, que ese libro se lo haya prestado el novio. Pero usted prefirió pensar que ella no tenía novio, ni padres locos, ni hermanos guardabosques. Y que tampoco estaba implicada en ningún asunto ilegal (ya que estaba, usted pensaba lo que más le convenía).</p>
<p>Y mientras usted recordaba el post sobre la puesta en marcha y el fin del mundo que no había sucedido, ella ya estaba al lado suyo. Y usted, sin saber por qué, atinó a decir un simple <em>-Disculpá-</em>. Ella, la muchacha bonita que tenía cara de llamarse Julieta, o quizás Mariana; se frenó, lo miró, e instintivamente ocultó el libro atrás suyo. Usted quedó desconcertado. Si no sabía qué decirle antes, menos ahora que lo único que tenía a su favor era avergonzadamente escondido tras ella. Pero no desistió. Si iba a pasar el ridículo, mejor era hacerlo de una forma intelectualoide, con un piropo que solo una persona con una base cultural realmente sólida puede entender. Y usted disparó, no más:</p>
<p><em>-El ELE HACHE CE debe haber destruído el Universo, porque me parece que estoy en el cielo.-</em></p>
<p>Ella no habló. En esos dos segundos en los que ella intentaba entender todo este asunto, usted agradeció a aquel blogger que se dedicaba a hacer copy+paste para aumentar su gráfico de Analytics y que usted leyó por error esa mañana. Le agradeció a Dios por hacer que existan ese tipo de personas, que podían ayudar a uno, sin saberlo, a conquistar una chica por la calle.</p>
<p>Y ahora viene el desenlace de la historia. Desenlace que ni usted ni yo sabemos, hasta que alguien lo haga. Hasta que alguien convierta en una realidad todo lo previo, para saber la respuesta de la chica. Y ahí sabremos si usted -o quien lo haga- consiguió agregarla a su Facebook; o terminó prefiriendo que el LHC acabe con el mundo para no tener que soportar semejante humillación.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://dejamedejoder.com.ar/2008/09/11/aproveche-el-lhc-a-su-favor/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>14</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
