Dejame de Joder

Andrés Calamaro en el Club Ciudad - 12 de Diciembre

Aquel seguidor de Andrés Calamaro que prescindió de ir al show de ayer en el Club Ciudad -o al de hoy en el Luna Park- bajo la excusa de que siempre toca las mismas canciones, no podría estar más arrepentido. El recital fue, como lo piensa el autor de este posts y los otros seguidores con los que tuve la oportunidad de hablar ayer, superior a todos los demás desde el regreso en aquel lejano 2005.

Los factores pueden ser varios. Uno de ellos, el más importante quizás, es el repertorio renovado. La primera decena de temas fue para la sorpresa del público: poco de esos hits que venía tocando siempre (apenas El Salmón y Carnaval de Brasil) para darle lugar a aquellos temas más viejos, más queridos, más añorados: desde las canciones de Los Rodríguez hasta un poco más lejos en el tiempo para llegar a Por Mirarte. Y por qué no, algo de Los Abuelos de la Nada.

Pero el repertorio renovado no fue lo único. La banda que ya tiene kilómetros y kilómetros juntos, cada vez se conocen y tocan mejor. Pero como si ese par de nueve músicos (Calamaro, Julián Kavnesky, Diego García, Candy Caramelo, Tito Dávila, el Niño Bruno, Geny Avello, y Dani y el Cóndor en coros) no fuese suficiente, la noche contó con tres grandes invitados de la escena local.

Primero fue el turno de Adrián Dárgelos, cantante de Babasónicos, para interpretar (casi solo casi con Andrés) una versión exquisita de Los Aviones. El turno siguiente fue de Fito Páez, que al igual que en el disco tributo, cantó y tocó en teclados Crímenes Perfectos. El último de la noche fue Vicentico para una versión cumbiera -como siempre- de Tuyo Siempre. Los tres volvieron para cantar y tocar juntos en los bises.

La parte inédita del show, literalmente, no faltó. Calamaro se dio el lujo de tocar El Perro, un tema totalmente inédito -y que era desconocido para gran parte del público- y que comentó que sería editado en el próximo cd.

Hoy se vuelve a presentar en el Luna Park. Difícil va a ser superar el show de ayer. Ojalá lo logre o al menos lo iguale.

Calamaro - Perdiendo el Tiempo

Hoy toca Calamaro en el Club Ciudad de Buenos Aires. Si alguno va, no sea ortiva y salude! (y mañana en el Luna Park también, eh!)

El Salmón, de Andrés Calamaro

[Artículo que escribí originalmente para la Revista Leviatán y que fue publicado en el Nº 2]

Posiblemente la proeza era escribir la próxima canción de la historia antes de que lo haga otro. Y así fue como se consumaron las trescientas canciones grabadas en un portaestudio de cuatro canales –entre viajes por Madrid y Buenos Aires-, de las cuales ciento tres finalizaron en lo que sería el CD desprolífico por excelencia: El Salmón.

Un centenar de canciones –inéditas hasta el momento- que viajan por las autopistas de la música, el amor, el vicio, la sociedad, la política, la cultura y cualquier tema que haya citado la musa de Andrés Calamaro, Jorge Larrosa y Marcelo Scornik: las tres plumas detrás de los tracks que componen los cinco cds del álbum.

Diferentes matices son los que se encuentran al oírlo: rock, pop, blues, reggae, tango y más: desde composiciones propias hasta covers desde The Rolling Stones, The Beatles, Bob Marley, hasta Sandro, Astor Piazolla, Mariano Mores y otros.

Las de invención propia son canciones tóxicas: canciones que atacan contra lo normal y cotidiano, y ganan por knock out: no se salvan ni el presidente de turno, ni los estadounidenses con su cultura capitalista, ni los militares del ‘76, ni los periodistas de música. Pero interpretarlo sólo por el lado musical sería un error, pues es algo más que música: son ideas, pensamientos, recuerdos, sentimientos –y toda esa clase de cosas abstractas hechas del mismo material que los sueños- encerradas en cinco horas y varios minutos de duración.

Pero El Salmón no nada contra la corriente desde el momento en que se empieza a escuchar, sino desde su gestación: la publicación de un álbum grabado en pésimas condiciones (músicos de gran calibre hubieran despreciado los métodos de grabación inclusive para maquetas), que conllevaría un alto precio, más el contexto histórico en el que fue editado (crisis económica del 2001); son factores que derivan en un solo resultado: suicidio comercial.

Un suicidio comercial que no terminó en muerte, y a pesar de no haber gozado llegar a la cima de ranking de ventas, logró ser comprado por aquel que tenía las verdaderas ganas de hacerlo; gracias, tal vez, al esfuerzo que hizo Warner Music para vender los cinco cds al precio de uno y medio.

Entonces El Salmón quizás sea una metáfora de una filosofía de vida; una forma de vivir que arremete contra los obstáculos, que lucha contra el inconsciente popular y se va haciendo un lugar a pesar de no tener nada a favor. O quizás no, quizás sea solo un CD con canciones escritas por un músico: Andrés Calamaro quien, sin dudas, es sus circunstancias y sus canciones.

Acústico de Andrés Calamaro

Con guitarra, con piano, o con ambos. Esta es una recopilación de acústicos de Andrés Calamaro, grabados en radios, estudios o en habitaciones de hoteles. Nuevos, viejos, y no tanto. A mí me gustan. Así que lo comparto.

1. Los Aviones
2. Todo lo demás
3. Costumbres argentinas
4. Copa Rota
5. Aquí no podemos hacerlo
6. Para seguir
7. Mi gin tonic
8. Media Verónica
9. Todavía (una canción de amor)
10. Señal que te he perdido
11. Estadio Azteca
12. Espérame en el cielo
13. Especies que desaparecen
14. El novio del olvido
15. Buena suerte
16. Contigo
17. Mi Enfermedad
18. Flaca + El día que me quieras

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Paloma Engripada

Mi vida fuimos a por ahí
con un solo Carilina
Uno sólo se va a enfermar
con la famosa porcina

Vivir así no es vivír
contagiando y contagiando
Porque vivir es jugar
Y yo no quiero seguir engripado

Le dije a la Gripe A
Sin gloria pero sin pena
no contagies a nadie, varón
Si no vas a cumplir la condena

Quiero toser dos veces
Para poder enfermarte.
Quiero alejarte de mí,
y si no voy a contagiarte.

No me contagies, paloma
No hay tamiflú adentro mío
Tu virus es mi enfermedad
Soy un envase vacío

No te contagies, paloma
No hay pájaros sin barbijos
Dos estornudos se irán a volar
Pero otros dos han venido

Si me olvido de lavarme,
colgado de sentimientos,
voy a comprar alcohol en gel
en este mismo momento

Te bajaría del cielo, mujer,
un barbijo hasta tu cama
Porque es muy poca prevención
taparse solo con sábana.

Puse precio a mi sanidad
Y nadie quiso pagarlo
Te cambio tú tamiflú por el mío
para tomarlo y tomarlo.

Virus con gloria, mujer
Quiero un guante sintético.
No te pienso a saludar
ni con la mano ni con un beso.

Un sacrificio ritual bien o mal
Yo quiero hacerle a la porcina
Sin barbijo ni estornudos,
Yo quiero vivir sin ella

Entradas caras

Desde el momento en el que estando en la fila del Luna Park, la mina que está atrás, y la mina que está adelante, pelan un iPhone, te das cuenta que los shows de Calamaro se volvieron muy caretas y ya no son lo que eran.

Mi Sufrir - Andrés Calamaro y Soledad

No mientan, no se imaginaban que Calamaro había cantado con Soledad.

Preguntarle a Soledad por el poncho es como preguntarme a mí por el …

Copias, crímenes y condenas

Allá, cuando la mayoría de nosotros no habíamos nacido (aunque algunos sí), por 1981, salía Shot of Love, el vigésimo primer CD de estudio de Bob Dylan, del gran poeta.

Shot of Love fue, quizás, como muchos discos de Dylan, mal recibidos por la prensa. Inclusive fue descripto como el peor disco editado del Señor Robert, aunque él, en alguna que otra entrevista, lo consideró como su favorito.

Shot of Love contenía, en su segunda pista, un tema llamado Heart of Mine (Corazón Mío). Heart of Mine es un tema pegadizo, un gran consejo transformado en estrofas. Es escuchar a un amigo que nos da el más sincero de los consejos; que no le dejemos ver a esa dama, a esa mujer, cuanto la queremos. Que eso será solo darle un arma más, que nos pondrá en evidencia; que no servirá de nada. Que no seamos ciegos, que no seamos tontos.

Y a fines del siglo XX, un hombre de rulos que yo suelo escuchar viajaba en taxi y escribía lo que en un futuro sería el delirio de miles de adolescentes.  No te preocupes, Paloma, se pegaba la tinta a la hoja en ese asiento de atrás del auto del taxista. Hasta que, vaya a saberse por qué, recordó Heart of Mine, y decidió homenajearla.*

¿Cómo? ¿Cómo se homenajea a una canción dentro de otra canción? Con una simple copiada.  Heart of Mine termina con un “If you can’t do the time, don’t do the crime, heart of mine”. Y traducido literalmente queda tan sencillo como “Si no vas a cumplir la condena, no cometas el crimen, corazón mío”. No está tan alejado del “No cometas el crimen, varón, si no vas a cumplir la condena”.

* Otra versión de la historia cuenta que en realidad copió el verso para ver cuantos de los periodistas que decían que se copiaba de Bob Dylan llegaba a reconocer esa copia en la canción.  ¿Vale aclarar que ningún periodista lo notó, y fue obra de los seguidores el reconocimiento?

Últimos 5 Segundos (Miren los últimos 5 segundos ¬¬)

Entre Daddy Yankee y Mick Jagger

Ese look tenía al final Andrés; después de un recital zarpado donde hasta cantó “Bob Marley está vivo, se fuma un porro conmigo”… imperdible!

Yo estoy bastante cansado por el desgaste de las vallas, pero valió la pena. Saqué alguna que otra foto:


(Sí, eso de la izquierda es la cámara que andaba dando vueltas por ahí)


(Tapado a lo Daddy Yankee, actitud a lo Mick Jagger)

Pero la gran sorpresa del final del show… chararáaan… fue que fui a cenar con Romy, Félix y Gaby! Ellos mismos van a contar en los comentarios de este post el encuentro porque yo estoy bastante cansado y aparte porque ellos seguro se acuerdan mejor de las cosas :P Y vale que cuenten las minianécdotas como que fuimos a la pizzería más berretonga de Av. Libertador y eso, ja.

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