Feliz 2010
Dentro de un año voy a estar diciendo ¡Feliz año nuevo primo!, porque el 2011 es un número primo, pero por ahora… ¡que tengan un excelente 2010! (y no, el 2003 fue el primero año primo del siglo).
El 2010 es un número lindo para mirar, tiene dos ceros, el 20 es el doble del 10, y así, no sé. Me parece un lindo número, y deberíamos ser así: encarar el año pensando que el contenido va a ser tan bueno como el número que lo representa en el almanaque.
Ojalá que en este año que venga todos nos animemos a hacer esas cosas que tenemos pendientes, que siempre tuvimos en el fondo de nuestra cabeza como algo que quisimos hacer pero vivimos postergando. Sería una buena forma de vivir este año que ya llega…, así cuando dentro de un año, yo esté diciendo ¡Feliz año nuevo primo!, ninguno tenga que arrepentirse de que se quedó con ganas de hacer tal cosa.
30.12.09Gente de Walmart
Simplemente eso, gente en los Walmart en Estados Unidos, ese lugar perfecto para encontrar a un ridículo en cualquier momento: People of Walmart
29.12.09Los Mandamientos Paradójicos
En 1968, Kent Keith escribió los Mandamientos Paradójicos , que formaban parte de un panfleto que daba a líderes estudiantes. La importancia de estos mandamientos creció en la historia, tanto que la Madre Teresa de Calcuta tenía una versión de éstos pegada en la pared de la casa donde cuidaba niños.
Yo los desconocía hasta el día de hoy y me pareció de esas cosas que hay que compartirlas con los demás porque valen la pena.
28.12.091. La gente es ilógica, irrazonable y egocéntrica.
Ámalos, de todas formas.2. Si haces el bien, la gente te acusará de ocultar motivos egoístas.
Haz el bien, de todas formas.3. Si eres exitoso, ganarás falsos amigos y verdaderos enemigos.
Ten éxito, de todas formas.4. El bien que hagas hoy, será olvidado mañana.
Haz el bien, de todas formas.5. La honestidad y la franqueza te harán vulnerable.
Se honesto y franco, de todas formas.6. Las más grandes personas con las ideas más grandes pueden ser derribados por las personas más pequeñas con las ideas más pequeñas.
Piensa en grande, de todas formas.7. La gente ayuda a los desamparados pero sigue a los que tienen demasiado.
Pelea por los desamparados, de todas formas.8. Lo que lleva años contruírse, puede destruírse en un día.
Construye, de todas formas.9. La gente necesita ayuda, pero puede atacarte si los ayudas.
Ayuda, de todas formas.10. Da lo mejor de tí al mundo y vas a ser humillado.
Da lo mejor de tí, de toda formas.
Vendo (subasto) mi libro firmado por J.K. Rowling
Llega un momento en la vida (ojalá fuera solo uno, pero suelen ser varios) en que uno está obligado a hacer cosas, por más que éstas lo hagan infeliz o no sea lo que uno busco. Allá, hace un año y meses, cuando recibí en mis manos el libro firmado por J.K. Rowling, prometí no venderlo jamás.
Las circunstancias cambiaron y me encuentro ante la situación que hubiese querido evitar toda mi vida. Me encuentro ante ella más rápido de lo previsto: si algún día tendría que venderlo creí que sería dentro de muchos años, cuando los recuerdos del momento en el que lo recibí sean apenas borrosos y confusos. Por desgracia, el venderlo llegó mucho antes.
Necesito el dinero por una urgencia -por problemas que no voy a comentar acá-, así que estaré aceptando ofertas para comprarlo en mi dirección de email: patriciotarantino@gmail.com.
Acepto ofertas de todo el mundo. Si el comprador no está en Capital Federal, Argentina, lo enviaré a donde se necesite. El comprador pagará los gastos de envío, que haré recién cuando haya recibido el pago.
Dejo fotos del libro firmado. La carta, por cuestiones sentimentales, no se incluye en la venta.
Combinación errónea de grupos de Facebook

Son dos grupos distintos, pero cayeron uno al lado del otro y formaron eso…
24.12.09Los Hombres Sensibles, los Refutadores de Leyendas y los Reyes Magos
Todos conocen la aguda polémica que suele encenderse en Flores cuando se acerca el seis de enero.
Los Refutadores de Leyendas cumplen en esos días horarios especiales y desatan una intensa campaña. Naturalmente, tratan de esclarecer a los chicos acerca de la verdadera identidad de los Reyes Magos. Los más desaforados no vacilan en afirmar que estos personajes no existen y que la eventual aparición de juguetes sobre el calzado infantil es el resultado de sigilosas maniobras de los padres, amparados en las sombras de la noche.
Sus argumentos –hay que decirlo- son bastante sólidos. El profesor Pedro del Moro los ha reunido y codificado en su libro Los Reyes son los padres. Esa obra, cuyo sólo título presagia revelaciones apocalípticas, comprende tres grandes capítulos, cada uno de ellos con razonamientos de distinto color.
El primero se titula Testimonios. Cerca de doscientas personas cuentan experiencias personales que abonan la tesis central del libro. Transcribimos algunos fragmentos:
“… Me costó dormirme. Siempre me pasaba lo mismo en noches como aquélla. Ese año mis pedidos habían sido bastante módicos. Un encendedor, una afeitadora eléctrica y una caja de lápices. A medianoche me desperté sobresaltado: ¿Había puesto mis zapatos en el pasillo? Me levanté para comprobarlo. Y entonces, en la penumbra del pasillo, subrepticio como un ladrón, hincado sobre mis viejos mocasines, vi a mi padre con los regalos. Se levantó lentamente. Durante un largo nos miramos con encono.
–De modo que así son las cosas –le dije.
–Déjame que te explique…
–No papá –no me importó ser cínico-. Creo que ya es demasiado tarde para explicaciones…”
Es probable que los berretines novelísticos del profesor del Moro conspiren contra el estilo expositivo que es deseable en toda obra de especulación científica. Las otras historias del primer capítulo son –si bien se las mira- todas iguales: sujetos que sorprenden a sus padres en situaciones comprometidas, confesiones espontáneas de padres arrepentidos, trampas preparadas de antemano y hasta fotografías reveladoras. El más impresionante es el caso de un estudiante de farmacia que habiendo entrado en sospechas a causa del demasiado trato con las ciencias, amenazó a su madre con un arma hasta que la pobre mujer reconoció sus usurpaciones.
En el segundo capítulo, Del Moro apela al sentido común. Básicamente sostiene:
A) Que es por lo menos improbable que tres personas visiten todas las casas del mundo en una sola noche.
B) Que también resulta difícil admitir que puedan acarrear en sus bolsas centenares de millones de juguetes.
C) Que los regalos que amanecen sobre los zapatos el 6 de enero parecen más paternales que reales, sobre todo en el precio.
Sobre la alfalfa que algunos niños dejan en el patio, Del Moro opina que es ingerida por los padres, quienes de este modo no solamente serían los Reyes Magos, sino también los camellos.
El tercero y último capítulo es una larga serie de consejos sobre la conveniencia de no fomentar ilusiones en los niños y de explicarles todo, en términos amables pero rigurosamente exactos.
Los Hombres Sensibles de Flores, por el contrario, prefieren que los chicos crean en los reyes, en las hadas y en el mundo de los sueños.
Por eso cada vez que se encuentran con un pibe le cuentan que hay ratones que dejan dinero bajo las almohadas, si uno les pone un diente. O que el hombre de la bolsa se lleva a quienes sienten repugnancia por la sopa. O que soplando panaderos se consigue lo que uno quiere. O que pisando baldosas rojas se ahuyentará al demonio. O que haciendo gancho con los dedos se impide a los perros exonerar sus intestinos.
En la anual discusión de los Reyes Magos, los Hombres Sensibles acusan a los Refutadores de Leyendas de obrar con el único propósito de ahorrarse el regalo. A su turno, los Refutadores declaran que muchos pibes de Flores fingen creer, aun siendo escépticos, al solo efecto de recibir un trencito o una pelota. “Es una infame actitud –dice el profesor Del Moro en su libro-; es propia de niños perversos y mezquinos. Qué se puede esperar de quienes venden su inocencia por una bicicleta?”.
Los Hombres Sensibles tienen en esos asuntos algunos aliados indeseables. Muchas personas que se jactan de su dulzura suelen cometer el desatino de intentar la demostración racional del mundo mágico, para convencer del todo a los chicos.
Así, cada Navidad, docenas de pajarones se disfrazan de Papá Noel (una ilusión gringa, les garanto). Otros hacen el Rey Mago y hasta llegan a saludar y besar a sus sobrinos para que crean o revienten.
Desde luego, esto no debe extrañarnos en un mundo en que la gente cree solamente en lo que se ve y se toca. No comprenden estas personas que es cien veces más verosímil un personaje que no se ve jamás y tiene la apariencia de nuestros sueños, que el chitrulo pintado de negro, que se ha puesto el batón de nuestra abuela, se parece al tío Raúl y huele a cerveza.
Yo no creo que los chicos se traguen esos disfraces. En los tiempos de mi infancia, la tienda Gath&Chaves solía exhibir en sus salones a los Reyes Magos. Yo tenía 5 años, y aunque era bastante pavote, razonaba que se trataba de tres impostores pagados por la tienda. No era posible que quienes provenían del Barrio Celeste anduvieran tomando partido por la prosperidad de una casa de comercio.
Manuel Mandeb en su estudio Ilusiones eran las de antes se queja de esa tendencia a la garantía visual. Veamos:
“… En estos asuntos el exceso de pruebas es más sospechoso que la ausencia de ellas. Muchos niños han creído en los Reyes hasta que los vieron. Lo único que hay que hacer es sembrar la ilusión. Después ésta crecerá sola. Nada de disfraces ni payasadas. Si insistimos en mostrar al niño todo aquello cuya existencia postulamos, llegará un día en que el pequeño sabandija nos exigirá que le mostremos el desengaño o un átomo o una esperanza. Y como no podremos hacerlo, el tipo reputará inexistentes a esperanzas, desengaños y átomos…”.
No andaba desacertado Mandeb. Cuando uno ve películas de terror cree firmemente en el monstruo hasta que lo ve. Entonces descubre que no se trata del verdadero horror (que existe positivamente dentro de nosotros) sino de un truco lamentable. Pero algunos párrafos más adelante, el pensador árabe vuelve a caer –como tantas veces- en el desafortunado rumbo de los tomates. Siguiendo con el criterio de no aportar pruebas concretas, Mandeb llega a insinuar la conveniencia de suprimir el regalo de Reyes por considerarlo una concesión improcedente.
“… Así todo sería ilusión: los Reyes, su visita y aun el regalo, del que podría hablarse, pero que sería imposible de ver y tocar. Los niños correrían en monopatines imaginarios, shotearían pelotas soñadas, que son las mejores porque nunca se pinchan ni se pierden ni son cortadas en pedazos por los vecinos intolerantes”.
Mandeb pensaba, además, que la abolición de la recompensa ennoblecía la creencia y –por otra parte- eliminaba injusticias. “Los chicos pobres son capaces de sueños tan rumbosos como los de los príncipes”.
Manuel Mandeb, como tantos Hombres Sensibles, creía realmente en los Reyes Magos. Todos los cinco de enero ponía sus zapatones en la ventana de la pieza de la calle Artigas donde vivió muchos años. Jamás le dejaron nada, es cierto. Pero el hombre suponía que esto obedecía a su conducta, no siempre intachable. En los días previos, las viejas del barrio creían notarlo amable y compuesto. Quizás no eran suficientes esos méritos de compromiso. No es fácil engañar a los Reyes.
Muchos de sus amigos sintieron alguna vez la tentación de dejarle algún regalito. Pero no quisieron engañarlo. Ellos también esperaban con él. Y hacían fuerza para que alguna vez apareciera aunque más no fuera un calzoncillo.
Nunca ocurrió nada, pero la fe de los Hombres Sensibles de Flores no se quiebra fácilmente.
¿Qué virtud encierra creer en lo evidente? Cualquier papanatas es capaz de suscribir que existen las licuadoras y los adoquines. En cambio se necesita cierta estatura para atreverse a creer en lo que no es demostrable y –más aun- en aquello que parece oponerse a nuestro juicio. Para lograrlo hay que aprender –como quería Descartes- a desconfiar del propio razonamiento. Por supuesto, en nuestro tiempo cualquier imbécil tiene una confianza en sus opiniones que ya quisiera para sí el filósofo más pintado.
La incredulidad es –según parece- la sabiduría que se permiten los hombres vulgares.
Nosotros resolvimos apostar una vez más por las ilusiones.
Por eso hicimos nuestras cartitas, pusimos nuestros enormes y pringosos zapatos en las ventanas, en los patios y aun en los jardines.
Y el seis de enero recogimos nuestros sencillos regalos y se los mostramos a los vecinos.
–Mire lo que nos trajeron los Reyes.
Algunos Refutadores de Leyendas nos miraban con envidia, silenciosamente.
Texto de Alejandro Dolina, de su libro “Las Crónicas del Ángel Gris”. Felicidades en estas fiestas a todos.
18.12.09Fanáticos del Kontrol C + Kont… digo, del Ketchup
La gente de Hellman’s está promocionando su ketchup a través de post patrocinados en los blogs argentinos más populares, lo cual me parece una movida genial. El 7 de diciembre -o sea, hace ya más de 10 días-, Milton hizo su post patrocinado en el que hablaba del producto, etc, etc, etc, como debe ser.
Hoy, 18 de diciembre, Conz hace lo mismo en su blog: hace el post patrocinado del Ketchup. Como cualquier post patrocinado, no es tan fácil escribirlo. Uno tiene que moldearse entre parecer natural, buena onda, honesto con su opinión, y así dejar conforme al cliente -que es quien paga para que se haga el post- y a los lectores a la vez, que se tienen que comer esa publicidad.
En su post, Milton destaca que la gente de Hellman’s usó muy bien las redes sociales e incluyó a todas en la campaña:

Es una opinión propia de Milton, se nota claramente en la frase que es algo totalmente subjetivo de él. Pero Conz quizás pensó lo mismo y no tenía ganas de tipearlo, y bueno… la clásica…

No sé, me parece una falta de respeto principalmente a la gente de Hellman’s…
13.12.09Andrés Calamaro en el Club Ciudad - 12 de Diciembre
Aquel seguidor de Andrés Calamaro que prescindió de ir al show de ayer en el Club Ciudad -o al de hoy en el Luna Park- bajo la excusa de que siempre toca las mismas canciones, no podría estar más arrepentido. El recital fue, como lo piensa el autor de este posts y los otros seguidores con los que tuve la oportunidad de hablar ayer, superior a todos los demás desde el regreso en aquel lejano 2005.
Los factores pueden ser varios. Uno de ellos, el más importante quizás, es el repertorio renovado. La primera decena de temas fue para la sorpresa del público: poco de esos hits que venía tocando siempre (apenas El Salmón y Carnaval de Brasil) para darle lugar a aquellos temas más viejos, más queridos, más añorados: desde las canciones de Los Rodríguez hasta un poco más lejos en el tiempo para llegar a Por Mirarte. Y por qué no, algo de Los Abuelos de la Nada.
Pero el repertorio renovado no fue lo único. La banda que ya tiene kilómetros y kilómetros juntos, cada vez se conocen y tocan mejor. Pero como si ese par de nueve músicos (Calamaro, Julián Kavnesky, Diego García, Candy Caramelo, Tito Dávila, el Niño Bruno, Geny Avello, y Dani y el Cóndor en coros) no fuese suficiente, la noche contó con tres grandes invitados de la escena local.
Primero fue el turno de Adrián Dárgelos, cantante de Babasónicos, para interpretar (casi solo casi con Andrés) una versión exquisita de Los Aviones. El turno siguiente fue de Fito Páez, que al igual que en el disco tributo, cantó y tocó en teclados Crímenes Perfectos. El último de la noche fue Vicentico para una versión cumbiera -como siempre- de Tuyo Siempre. Los tres volvieron para cantar y tocar juntos en los bises.
La parte inédita del show, literalmente, no faltó. Calamaro se dio el lujo de tocar El Perro, un tema totalmente inédito -y que era desconocido para gran parte del público- y que comentó que sería editado en el próximo cd.
Hoy se vuelve a presentar en el Luna Park. Difícil va a ser superar el show de ayer. Ojalá lo logre o al menos lo iguale.
12.12.09Calamaro - Perdiendo el Tiempo
Hoy toca Calamaro en el Club Ciudad de Buenos Aires. Si alguno va, no sea ortiva y salude! (y mañana en el Luna Park también, eh!)
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