Dejame de Joder

El Salmón, de Andrés Calamaro

[Artículo que escribí originalmente para la Revista Leviatán y que fue publicado en el Nº 2]

Posiblemente la proeza era escribir la próxima canción de la historia antes de que lo haga otro. Y así fue como se consumaron las trescientas canciones grabadas en un portaestudio de cuatro canales –entre viajes por Madrid y Buenos Aires-, de las cuales ciento tres finalizaron en lo que sería el CD desprolífico por excelencia: El Salmón.

Un centenar de canciones –inéditas hasta el momento- que viajan por las autopistas de la música, el amor, el vicio, la sociedad, la política, la cultura y cualquier tema que haya citado la musa de Andrés Calamaro, Jorge Larrosa y Marcelo Scornik: las tres plumas detrás de los tracks que componen los cinco cds del álbum.

Diferentes matices son los que se encuentran al oírlo: rock, pop, blues, reggae, tango y más: desde composiciones propias hasta covers desde The Rolling Stones, The Beatles, Bob Marley, hasta Sandro, Astor Piazolla, Mariano Mores y otros.

Las de invención propia son canciones tóxicas: canciones que atacan contra lo normal y cotidiano, y ganan por knock out: no se salvan ni el presidente de turno, ni los estadounidenses con su cultura capitalista, ni los militares del ‘76, ni los periodistas de música. Pero interpretarlo sólo por el lado musical sería un error, pues es algo más que música: son ideas, pensamientos, recuerdos, sentimientos –y toda esa clase de cosas abstractas hechas del mismo material que los sueños- encerradas en cinco horas y varios minutos de duración.

Pero El Salmón no nada contra la corriente desde el momento en que se empieza a escuchar, sino desde su gestación: la publicación de un álbum grabado en pésimas condiciones (músicos de gran calibre hubieran despreciado los métodos de grabación inclusive para maquetas), que conllevaría un alto precio, más el contexto histórico en el que fue editado (crisis económica del 2001); son factores que derivan en un solo resultado: suicidio comercial.

Un suicidio comercial que no terminó en muerte, y a pesar de no haber gozado llegar a la cima de ranking de ventas, logró ser comprado por aquel que tenía las verdaderas ganas de hacerlo; gracias, tal vez, al esfuerzo que hizo Warner Music para vender los cinco cds al precio de uno y medio.

Entonces El Salmón quizás sea una metáfora de una filosofía de vida; una forma de vivir que arremete contra los obstáculos, que lucha contra el inconsciente popular y se va haciendo un lugar a pesar de no tener nada a favor. O quizás no, quizás sea solo un CD con canciones escritas por un músico: Andrés Calamaro quien, sin dudas, es sus circunstancias y sus canciones.

4 Comentarios »

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  1. Me encanta todo lo que hacés sobre calamaro; te felicito! A mí también me gusta mucho-muchísimo Andrés.

    Comentario por pasis — August 28, 2009 #

  2. Gracias Pasis :)

    Comentario por Patricio — August 28, 2009 #

  3. Sabés que nunca terminé de escuchar el Salmón… Escucho el disco 1 y ahí quedo… Tendría que avanzar. De vez en cuando pongo toda la música del reproductor en random y me tira un tema de Calamaro que jamás escuché y que quizás valía la pena haberlo escuchado antes… Pero bueh. Hay que ponerse y escuchar.

    Comentario por Félix — August 29, 2009 #

  4. yo lo compre en el ultimo verano (no en esta semana que es un invierano) en musimundo y me costo 50 pesos (una ganga). es sin duda el mejor disco de calamaro. siempre hay nuevas canciones por descubrir,por mas que ya la hayas escuchado,al hacerlo de nuevo la volves a interpretar.
    ademas,saber esas canciones te dan un toque de distincion de las niñas palomeras y flaqueras!

    Comentario por Ricardo Lorio — August 29, 2009 #

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