Dejame de Joder

Para Pato!

Sé que te gusta mucho este tema (además, lo tocás muy bien :P ), que está muy bueno para viajar, y además me parece que hay una frase que puede resumir una parte de las tantas cosas que vas a contar de Bariloche!

“Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje, fue mirar el paisaje y seguir…fué mirar el paisaje y seguir”

 Ojalá que no sea mi último post acá (tiré un palo mal), asi que…te veo en unas horas, Patito!

Diez horas

( Por alguna razón las recomendaciones de Google me trajeron hasta acá. No sé que clase de algoritmo -o lo que sea- usa, porque entiendo que recomiende Planeta Mac, o El boomerang(g), pero ¡dejame de joder!)

¡Patricio está viviendo sus últimas horas barilochenses!  Ya mañana por la mañana se sube al micro, elige un asiento acorde a la forma de la terminación de su espalda -que finalmente quedara cuadrada- y cerrará los ojos. Va a pensar en varias cosas, y va a soñar con muchas otras; los sueños en los viajes son de los mejores. Por ejemplo, lo primero que va a pensar es ¿Veré alguna vez más el lago Nahuel Huapí? Y mientras el micro emprende el camino por la ruta, va a mirarlo como cuando uno se despide de un amigo al que nunca cree que va a volver a ver. Guardará esa imágen en la retina, y la tendrá en un lugar acobigado, con un cartel que dirá: “Hace frío, pero ¡que calor hay por dentro!”.
Entonces, cuando empiece el quilombo en el micro, y canciones como: “Bariloche Bariloche, que amargado se te ve, se te fue la mejor banda, que carajo vas a hacer.”,  se entonen a coro por una voz común formada por la de todos, va a dejar de mirar la ventana. Va a fijarse la cara de todos los pendejos y pendejas que lo acompañaron al viaje. Con alguno se habrá amigado más, con otro seguirá igual, con otro por ahí hasta está todo mal; pero nunca se va a olvidar con quienes pasó esos diez días.
El coordinador va a decir que ya están llegando a Piedra del Águila, y va a ser el primer indicio cruel de que ya terminó todo. Pero Patricio es de la gente que se da cuenta que las cosas tienen que terminar en algún momento, y va a disfrutar eso mismo. Cuando ya no haya nada más que charlar y el sueño los invada, se van a cerrar las cortinas y finalmente Patricio va a poder pensar en calma. Va a hacer una lista de “cosas que tengo que contar” y va a hacer un Post en su blog cuando vuelva hablando de algunas de ellas. Seguro que se va a querer hacer el original con el título pero va a terminar poniendo lo clásico. Porque eso es lo genial de Bariloche, ¡es un sentimiento compartido!
Se va a cansar de pensar, y cerrará los ojos para dormirse. Va a tener uno de esos sueños que no sabés si soñás o no, y estás re confundido. No va a soñar que está en la noche en un boliche, seguro va a soñar con algún momento del hotel, en la mañana. Tomando mate, o café en el sillón donde pasó una de las noches porque no pudo entrar a su habitación. Se va a ir despertando entrecortadamente. Se le va a cruzar la idea de “uy, que lástima que es un sueño”, pero como sabe que va a volver a soñarlo muchas veces no se preocupa.  Mira un rato la aburrida película que pasan. Quizás en algún momento pasan el video del viaje.
Comen comida que no es muy apetecible, y se sienta con alguien que tenga Mp3, Mp4, Ipod, o lo que sea. Y se prende a uno de sus auriculares para disfrutar un ratito de buena música. Van a ser las 5 de la mañana, ya jueves. En algún otro asiento, del lado de la ventanilla, va a decir “Que mierda, en Buenos Aires nunca se pueden ver tantas estrellas”. Y se va a acordar de alguna persona, algún amigo/a, un familiar. Y alguno de esos será afortunado y recibirá un mensaje de Patricio, por ahí más que una sola persona.
Va a salir el sol, el micro va a bajar de la autopista. Hogar dulce hogar, basura por todos lados, un tránsito insoportable, caos por todos lados. Hogar dulce hogar. De nuevo lo cotidiano, lo de todos los días.
Un momento cursi con el grupo, van a hablar los coordinadores diciendo que fue un buen viaje, que fue un verdadero placer conocerlo, y que sería genial que puedan seguir viéndose todos cuando termine el secundario. Muy pocos van a cumplir esta vieja máxima de “que no se corte”, pero no es lo importante. En ese momento, todos van a estar contentos disfrutando los segundos. Preguntarán al coordinador cuál de los colegios baja primero. Si a Patricio les toca último, va a estar contento. Si le toca primero, va a estar contento también. Va a bajar, despidiéndose de aquellos que fueron amigo por diez días; o va a despedirlos cuando ellos se le acerquen.
El micro va a doblar por una calle bastante estrecha, una calle que Patricio caminó un montón de veces, tanto en soledad, como en compañía de los chicos del Comercial 18. Es una calle realmente linda para caminar, un día fui a buscar a Patricio al colegio y la caminé cuando no había ni una sola persona. Después, lo esperé en la puerta y ni me lo crucé. Me mandó un mensaje que el ya estaba en la avenida, como a cinco cuadras. Y ahí caminé la calle junto a todos los que salían del secundario. Empedrado ideal para caminar sin preocuparse por los autos
Y por fin, primero va a saludar a su mamá y su papá. Les va a decir que los extrañó, pero dando la imagen de que no es cierto. Para hacerse el duro y el sensible al mismo tiempo, cuando la verdad es que los extrañó mucho. Va a llegar a su casa y dejará el bolso

Entonces me desperté, soñando la vuelta de Patricio. Que suerte que todavía le quedan diez horas más.

Este blog funciona gracias a WordPress con el theme GimpStyle diseñado por Horacio Bella y modificado con JQuery por .
Code is Poetry (but Borges didn't know anything about PHP).
Entradas y Comentarios feeds. XHTML y CSS válidos.